Summumstudio es una consultoría de diseño estratégico de carácter interdisciplinar con sedes en Madrid y Castellón. Trabaja en proyectos corporativos, además de dominar el branding y el diseño de producto. Sus proyectos se benefician de las diferentes dimensiones que definen el estudio. José María Gimeno, que lidera la firma con la colaboración de Andrés Navarro, nos ilustra sobre su metodología.
¿El carácter interdisciplinar es lo que mejor define a vuestro estudio?
Absolutamente. Summumstudio no se entiende sin esa visión transversal. Nuestro trabajo se articula en tres grandes ejes que funcionan como vasos comunicantes: la arquitectura, el branding y el diseño de producto. Cada uno aporta una mirada distinta, pero siempre complementaria: la arquitectura nos da la escala y la visión global; el branding nos permite construir la identidad y el relato, y el diseño de producto nos lleva a la precisión del detalle y a la experiencia más cercana al usuario. Para nosotros no existen fronteras rígidas entre estas disciplinas. Hablamos un mismo lenguaje creativo que fluye entre ellas y se adapta a cada proyecto. Esa mirada interdisciplinar nos da libertad y, al mismo tiempo, nos obliga a ser más rigurosos, porque cada decisión repercute en varias capas del diseño.
¿Qué influencias positivas se establecen entre las diferentes actividades?
Las influencias entre arquitectura, branding y diseño de producto son constantes y se retroalimentan de forma natural. La arquitectura nos aporta la visión global, la capacidad de ordenar y estructurar; el branding introduce coherencia narrativa y estratégica, asegurando que cada proyecto tenga un relato sólido; y el diseño de producto nos lleva a la obsesión por el detalle, a la escala más cercana al usuario y a la experiencia cotidiana. Cuando estas tres disciplinas se alinean, el resultado es mucho más potente: un espacio concebido con una mirada global, cargado de significado y, al mismo tiempo, cuidado hasta en el mínimo detalle. Es un circuito creativo en el que cada área multiplica las posibilidades de la otra, ofreciendo al cliente un proyecto integral que no podría alcanzarse desde una sola especialidad.
Vuestro estudio mantiene una gran actividad en arquitectura efímera. ¿Qué os atrae de este formato?
La arquitectura efímera tiene algo fascinante: su intensidad y su capacidad de comunicar de forma inmediata. Es una gran oportunidad que nos ofrecen los clientes para mantener despierta nuestra creatividad. Este tipo de proyectos nos obliga a estar en constante alerta, a crear nuevos conceptos, buscar inspiración e ideas a un ritmo frenético. En ese sentido, es un entrenamiento continuo que genera músculo creativo y aporta muchísima potencia y desarrollo a nuestro trabajo.
Al mismo tiempo, nos permite diseñar para empresas que, en algunos casos, son incluso competencia entre sí, pero siempre con la capacidad de crear espacios efímeros que funcionan como contenedores independientes, con su propio carácter y alma. Esa versatilidad es muy estimulante.
Además, la arquitectura efímera abre la puerta a la experimentación: probar materiales nuevos, salir de la zona de confort, arriesgar con propuestas que en otros contextos serían difíciles de plantear. Lo importante es mantenerse en el filo, en ese lugar de riesgo donde surgen las ideas más creativas y genuinas.
¿El diseño de producto es consecuencia del proceso de equipamiento de vuestros proyectos?
Sí y no. En realidad, mi profesión de origen es el diseño industrial, y el producto es la verdadera génesis de todo. Esa formación nos permite trasladar a proyectos de arquitectura e interiorismo una obsesión por el detalle que normalmente se pierde al aumentar la escala. Para nosotros es fundamental: un proyecto grande no debería implicar perder definición, y el diseño de producto nos ha dado las herramientas para llevar cada decisión al máximo nivel de precisión.
Con el tiempo vimos que esta especialización era también una oportunidad de marca. Existen muy pocos estudios que, además de ser referentes en arquitectura e interiorismo, cuenten con una línea de producto propia. Abrir esa vía fue un paso natural y estratégico: crear piezas con identidad que alimenten los proyectos, pero también construir un sello que vaya creciendo, que gane valor y que refuerce a Summumstudio como un estudio integral.
En muchos proyectos de interiorismo diseñamos prácticamente todo —exceptuando sillería y sofás—, lo que nos llevó de forma orgánica a desarrollar productos que luego pudieran implementarse en distintos contextos. Por eso hoy el diseño de producto tiene una doble vertiente en nuestro trabajo: es una extensión natural de nuestros proyectos y, a la vez, una línea independiente que nos conecta con la industria, aportando ese músculo creativo que nace de la pasión por el detalle.
¿Creéis que la inteligencia artificial aportará elementos positivos al diseño de espacios?
Hace aproximadamente un año y medio apostamos de forma decidida por la inteligencia artificial. Desde entonces hemos experimentado un salto cualitativo en nuestro trabajo. La IA nos ha permitido acortar tiempos en fases de concepto, generar visualizaciones rápidas y nutrir nuestras presentaciones con mayor riqueza y profundidad.
Ha supuesto un cambio importante porque nos ha dado la posibilidad de explorar con más amplitud la fase creativa, abriendo caminos que antes quedaban limitados por cuestiones de tiempo y recursos. Creemos que la inteligencia artificial es una herramienta potentísima que va a transformar el sector y que ya está aportando muchísimo en términos de agilidad, calidad y capacidad de comunicación.
Eso sí, entendemos que necesita una dirección clara: la IA no sustituye la visión humana. Somos los creativos quienes pensamos por ella, quienes le damos el sentido, la emoción y la coherencia que convierten los datos en proyectos con alma.
¿Cuáles son las claves de la oficina actual?
Hoy una oficina no es solo un lugar de trabajo: es un espacio de conexión, identidad y bienestar. La flexibilidad es fundamental, porque los equipos necesitan entornos que se adapten a distintos ritmos: concentrarse, colaborar, socializar o descansar. La tecnología es un eje central, pero debe integrarse de forma natural, sin fricciones. Y, por último, el bienestar: luz natural, acústica cuidada, materiales responsables, diseño biofílico… Todo suma para que las personas se sientan mejor y trabajen mejor. En definitiva, la oficina actual es un ecosistema diseñado para potenciar a quienes lo habitan.
¿Qué retos plantea la sostenibilidad al diseño de espacios de trabajo?
El principal reto es ser coherentes. La sostenibilidad no puede reducirse a una etiqueta ni a elegir un material “eco-friendly”. Implica pensar en todo el ciclo de vida de un proyecto. Desde su diseño debemos prever cómo se construirá y se desmontará, cómo se mantendrá en el tiempo, qué consumo energético tendrá y qué huella social generará. Nos obliga a pensar de forma holística en lo económico, lo ambiental y lo humano. Y el desafío está en hacerlo sin renunciar a la innovación ni a la calidad estética.
¿Cómo creéis que será la oficina del futuro a corto plazo?
Imaginamos oficinas híbridas, más pequeñas en superficie, pero más ricas en experiencia. No competirán con el teletrabajo, sino que lo complementarán: serán lugares donde valga la pena reunirse, compartir y crear en equipo. Oficinas que se parezcan más a un club social, un laboratorio creativo o un hub de innovación que al modelo tradicional de puestos alineados. Espacios flexibles, capaces de transformarse con facilidad, y sobre todo centrados en las personas: en su salud, su bienestar y su capacidad de conectar con otros.
“La mirada interdisciplinar nos da libertad y nos obliga a ser rigurosos”
Summumstudio
SEDE DE FACSA EN CASTELLÓN
Facsa, especializada en la gestión del agua, inaugura sede corporativa en Castellón. El estudio de arquitectura de Ramón Pascual proyecta el complejo, construido por Gimecons. El diseño de arquitectura interior es de Summumstudio. Con una superficie construida de 8.600 m², la sede integra oficinas, talleres, almacenes y zonas verdes.
El reto consiste en crear un concepto integral que una arquitectura y branding para obtener una imagen corporativa sólida y coherente. La propuesta se define bajo un enfoque minimalista, carente de excentricidades, que garantiza sobriedad y atemporalidad, utilizando el agua como elemento de conexión.
El hall desdibuja la frontera entre exterior e interior, como un nexo capaz de integrarse con la fachada y establecer un código arquitectónico que resuelve el resto de los espacios. Simboliza el ciclo del agua a través de una gran escultura metálica que funciona como escalera. Su diseño dota al conjunto de verticalidad y aporta un eje que estructura los espacios bajo un riguroso orden.
El diseño interior se articula en torno a este gran núcleo central que conecta verticalmente los espacios. El lenguaje arquitectónico, minimalista y racional, se alinea con la imagen de Facsa: sencillez, sobriedad, atemporalidad y coherencia.
Summumstudio centra su propuesta en la resolución de las zonas clave distribuidas en tres plantas. Se emplea una selección de materiales que incluyen porcelánico de alta calidad, hierro, aluminios lacados en tonos oscuros y vidrios ahumados. La paleta cromática se mantiene en tonos neutros, combinables con la identidad corporativa de Facsa.
Con una superficie construida de 8.600 m² en una parcela de 17.000 m², la sede integra oficinas, talleres, almacenes y 2.500 m² de zonas verdes. La distribución interior incluye un amplio hall de bienvenida en la planta baja, oficinas técnicas en la primera planta y áreas de dirección en la segunda. Los revestimientos son de TAU y el equipamiento de Kontorstil con elementos de Dynamobel y Akaba.
Ficha técnica:
- SUMMUMSTUDIO
- Dirección: José María Gimeno
- Gestión de proyectos: Andrés Navarro.
- Madrid, Castellón
- Entrevista: Marcel Benedito.
- Fotografía Retrato: Juan Martín.
- Fotografía: Proyecto Fernando Alda.








