Oficinas flexibles que combinan espacios privados con áreas comunes, zonas colaborativas y salas de reunión en un entorno premium corporativo. Así define Lexington su oferta personalizada y cuidada al detalle de espacios flexibles para todo tipo de empresas. David Vega, director de la compañía nos explica la importancia de adaptarse a las nuevas necesidades para dar una respuesta cabal al mercado.
¿Cuál es el valor añadido que define a los espacios Lexington?
Nuestro valor diferencial radica en tres factores clave: personalización, experiencia premium y sostenibilidad. En Lexington no solo diseñamos espacios de trabajo, diseñamos soluciones adaptadas a cada empresa prestando atención a los detalles para ofrecer una atención real a medida y un entorno que responde a las demandas más exigentes en cuanto a diseño y tecnología. Este enfoque, junto con nuestro compromiso con el medioambiente y una apuesta firme por el bienestar de los usuarios, marca nuestra diferenciación en el mercado.
¿Existen nuevas tendencias en el diseño de espacios flexibles?
Actualmente, las tendencias apuntan hacia la creación de entornos más humanos, sostenibles y adaptativos. Se priorizan los espacios que fomentan la colaboración, pero también se integran zonas de uso individual como los phone booths junto con áreas de trabajo compartido o descanso. El diseño biofílico, el uso de materiales sostenibles y la tecnología integrada para facilitar el trabajo híbrido son algunas de las tendencias clave. Además, se busca que el diseño refleje la cultura corporativa de los clientes, generando un sentido de pertenencia desde el primer momento.
¿Cómo os coordináis con firmas como CBRE, que ha proyectado el centro Jorge Juan?
Todo parte de una escucha activa y de muchas conversaciones y reuniones para entender bien las necesidades del proyecto. Trabajamos codo a codo con profesionales de distintos perfiles y especialidades, compartiendo ideas, ajustando detalles y sumando experiencia. En este caso, CBRE aporta su visión global y estratégica, mientras que, desde Lexington, contribuimos con nuestro conocimiento del modelo flexible y de lo que esperan hoy las empresas de sus espacios de trabajo. Esa colaboración funciona muy bien porque hay confianza mutua. Nosotros valoramos su bagaje internacional y ellos confían en nuestra trayectoria como pioneros del sector en España. El resultado es un espacio que refleja esa sinergia y, sobre todo, que conecta con lo que representa Lexington.
¿El espacio flexible es una buena opción para las startups?
No cabe duda de que se trata de una opción atractiva y bastante menos arriesgada para quienes están dando sus primeros pasos. En sus inicios, los espacios de coworking captaron la atención de startups, autónomos y nómadas digitales por su flexibilidad, servicios añadidos y ahorro de costes. Sin embargo, el concepto ha evolucionado, y hoy son también las medianas y grandes empresas las que encuentran en estos espacios una solución eficaz y estratégica. Por eso, en Lexington, nos hemos especializado en dar respuesta a las necesidades del cliente corporativo, muchos de ellos internacionales, con entornos completamente personalizados y condiciones de contratación que minimizan el riesgo de sus inversiones.
¿De qué forma influye el espacio de trabajo en el ánimo de las personas?
Cuando trabajas en un espacio que te cuida, lo notas. Cambia tu forma de empezar el día, tu energía y hasta la manera en la que te relacionas con los demás. En Lexington, uno de nuestros principales distintivos es precisamente crear entornos pensados para acompañar a las empresas en su día a día. Desde la atención personalizada hasta el soporte continuo, la gestión de llamadas y de la correspondencia o la personalización de oficinas.
Cuidamos cada detalle para que, más allá de ser oficina, seamos también una experiencia.
¿Cuál es el desafío al que se enfrenta el coworking o flex work?
El principal reto es adaptarse a las nuevas formas de trabajar. La gente ya no viene todos los días a la oficina ni necesita obligatoriamente un escritorio fijo, sino que busca flexibilidad. Eso nos obliga a repensar cómo gestionamos los espacios, los horarios, los contratos… Todo esto sin perder calidad ni rebajar la atención a la comunidad, que sigue siendo lo que más valoran. Además, en Madrid hay muchísima oferta, así que destacar no es fácil. Tienes que ofrecer algo más que un buen espacio: servicios exclusivos, buen ambiente, conexiones reales entre miembros, eventos que sumen… En nuestro caso, apostamos por crear experiencias en el día a día que inviten a los equipos a querer venir a la oficina. También procuramos escuchar mucho a nuestra comunidad para entender qué necesita y cómo podemos ayudarle a ser más productiva.
Ficha técnica
- Lexington.
- Castellana, 79
- Príncipe de Vergara 132.
- Jorge Juan, 35
- Castellana 141.
- La Moraleja
- L’illa Diagonal Barcelona.
- Dirección: David Vega.
- Texto Marcel Benedito.
- Fotografía Daniel Garrido, Pedro De Agustín.








