Vivimos un momento de cambio estructural en la forma de trabajar y habitar. El auge del teletrabajo, impulsado por la tecnología y acelerado por la pandemia, se desvincula de un lugar físico concreto. Ya no es necesario residir en una gran ciudad ni asistir diariamente a una oficina. Esta nueva libertad geográfica permite a profesionales de todo el mundo elegir dónde y cómo quieren vivir y trabajar.
Sin embargo, esta transformación también ha traído consigo nuevos retos:
Aislamiento social, dificultades para separar vida laboral y personal, y carencia de entornos adecuados que combinen concentración, bienestar y comunidad.
En este contexto, emergen los terceros lugares, un concepto acuñado por el sociólogo estadounidense Ray Oldenburg en su obra The Great Good Place (1989). Oldenburg definió el «tercer lugar» como aquellos espacios neutrales distintos del hogar (primer lugar) y del trabajo (segundo lugar) donde las personas se reúnen por elección, no por obligación. Lugares que favorecen la conversación espontánea, el sentido de pertenencia y la cohesión social.
Históricamente, cafeterías, bibliotecas, plazas, clubes sociales o mercados han cumplido esta función. Hoy, con la transformación del trabajo, estos terceros lugares evolucionan hacia formatos más integrados y adaptados a la realidad contemporánea: espacios híbridos que combinan gimnasio y zona de trabajo, hotel y coworking, o coliving y coworking, capaces de responder a nuevas necesidades sociales, laborales y emocionales.
La hibridación entre coliving y coworking
A medida que el trabajo remoto se consolida como una práctica habitual, los conceptos de coworking (espacios compartidos de trabajo) y coliving (residencias temporales con servicios y comunidad) convergen en modelos híbridos que responden a las necesidades actuales de movilidad, socialización y bienestar. Esta hibridación permite generar espacios donde vivir, trabajar y convivir de forma coherente y significativa.
Las personas que habitan estos espacios no solo comparten alojamiento y escritorio; también comparten ideas, experiencias, actividades y, en muchos casos, colaboraciones profesionales. Además, cuando estos modelos se abren a la comunidad local, permiten construir puentes entre el talento internacional y el ecosistema del territorio, generando valor compartido.
Este tipo de proyectos no solo fomentan redes profesionales, sino que también revitalizan economías locales, atraen innovación y enriquecen la vida cultural y social de los entornos en los que se implantan. La comunidad coliver ya no se limita a su burbuja, sino que se extiende a una red más amplia, diversa y conectada.
Libertad, comunidad y bienestar son las claves del nuevo espacio
Kalima Beach Life, es un ejemplo del tercer lugar como modelo híbrido. Se trata de un antiguo hotel reconvertido en un espacio que combina coliving y coworking, abierto tanto a profesionales internacionales como al talento local, en un entorno costero y natural.
Ubicado en Caldes d’Estrac, Barcelona, Kalima ofrece una experiencia completa que integra alojamiento, trabajo y comunidad. Y lo hace frente al mar, permitiendo a sus usuarios alternar la jornada laboral con un baño, una caminata por la arena o incluso la práctica de actividades acuáticas.
Esta proximidad al mar añade un valor diferencial clave: equilibrio físico y mental a través del contacto directo con la naturaleza.
Es un entorno diseñado para favorecer tanto la productividad como el descanso, pero también la socialización. El coliving cuenta con habitaciones privadas con baño, lo que garantiza confort, intimidad y privacidad. El coworking, por su parte, dispone de zonas de trabajo luminosas, ergonómicas y bien equipadas. Además, se complementa con espacios informales como el café o el jardín, donde la música ambiental y el diseño acogedor invitan a la conversación y al intercambio espontáneo.
Una de las características más distintivas de este espacio es su enfoque inclusivo
El coworking no se limita a los residentes, sino que también acoge a autónomos, creativos y emprendedores de la zona, creando una comunidad mixta y plural.
Kalima propone una fórmula flexible de uso por horas y en formato hot desk, lo que facilita el acceso a distintos perfiles profesionales. Esta modalidad permite tanto el uso del espacio con fines estrictamente laborales como sociales: desde participar en un evento puntual hasta pasar la tarde trabajando en el jardín o conectando con otros miembros. No es un coworking al uso: se adapta a los ritmos y necesidades de quienes lo utilizan, sin compromisos ni rigideces.
Además, el espacio organiza encuentros, talleres, charlas y actividades abiertas, promoviendo el cruce entre culturas, generaciones y disciplinas. De esta forma, se fortalece la interacción social y profesional entre lo local y lo global, ampliando el impacto del proyecto en el territorio.
Conclusión: en un mundo donde el trabajo remoto ha roto las fronteras geográficas, pero también ha desdibujado los vínculos sociales, espacios como Kalima Beach Life se presentan como un tercer lugar contemporáneo que responde a las verdaderas demandas del profesional nómada y del trabajador flexible: conexión humana, bienestar, propósito y comunidad.
Vanessa Sans
Desarrolladora de negocios especializada en el diseño de coworkings y colivings. Evangelizadora del coworking desde 2012. Fundadora y CEO de Happy Working Lab, consultora europea especializada en el desarrollo de coworkings, colivings, modelos híbridos y espacios de trabajo corporativos. Fundadora y CEO de Kalima Beach Life.








