Emilie Baltz es directora creativa de experiencias digitales del estudio Gensler New York. En esta entrevista, habla sobre el impacto que el diseño y la arquitectura pueden tener en nuestras comunidades y en la experiencia humana.

¿Por qué las comunidades locales son tan importantes para Gensler según Emily Baltz?
El diseño y la arquitectura son disciplinas basadas en necesidades. Como profesionales, nos esforzamos por mejorar la condición humana mediante la creación de nuevos espacios y experiencias que resuelvan problemas e introduzcan oportunidades. La interacción con las comunidades locales permite una comprensión de primera mano de las necesidades y deseos que impulsan el diseño. En consecuencia, la participación comunitaria es un camino directo para generar confianza, conexión y una comprensión auténtica del lugar. Al escuchar a los ciudadanos, desarrollamos una empatía que puede impulsar la innovación centrada en el ser humano. Este proceso requiere una escucha activa, habilidades relacionales y amor por las personas: las cualidades que hacen que un diseño sea excelente.

¿Qué impacto quieres dejar en el mundo?
En la escuela secundaria, me eligieron la persona con más probabilidades de salvar el mundo. Treinta años después, mi objetivo es influir en cómo se sienten las personas. Los sentimientos pueden crear significado en la vida humana: creo que las historias que nos afectan son las personas en las que nos convertimos. En Gensler, me interesa aprovechar el poder del diseño y la arquitectura para crear experiencias que afecten positivamente en la vida cotidiana. Al fomentar la alegría, la esperanza y la pertenencia, podemos desarrollar resiliencia y amor, requisitos para nuestra existencia y calidad de vida.

La mayoría de las trayectorias profesionales no son lineales. ¿Cómo ha sido la tuya?
Originalmente, me formé como guionista y bailarina contemporánea. En el camino, cursé un máster en Diseño Industrial, especializado en ‘Alimentos como material para el Diseño’. He trabajado en fotografía, realización cinematográfica, interpretación, hostelería, diseño de productos, estrategia y arte. El hilo conductor de todos estos antecedentes es mi pasión por explorar cómo contamos y sentimos las historias. Esta perspectiva, centrada en el ser humano, va más allá de cualquier disciplina y me ofrece la capacidad de crear experiencias que priorizan a las personas.

¿Qué perspectiva y experiencia aportas a Gensler?
La especialidad en Diseño Multisensorial me permite combinar la escala de la arquitectura con la de la experiencia humana. Entramos al mundo a través de nuestros sentidos y, cuando cambiamos nuestra relación con ellos, podemos diseñar nuevos mundos. A lo largo de mi carrera, he trabajado en estrecha colaboración con arquitectos, chefs, tecnólogos, intérpretes, artistas (y más) para crear experiencias que utilizan los sentidos humanos como medio para contar historias. Pienso en los sentidos como la tecnología humana y me interesa cómo nuestros entornos y experiencias pueden diseñarse para programar diferentes comportamientos.

Emily Baltz, ¿cómo sigues aprendiendo?
En los últimos 25 años, he descubierto que decir sí a los momentos más incómodos, me permite aprender. En lugar de retroceder ante este sentimiento, trato de verlo como una señal de crecimiento. He llegado a buscarlo en todo, desde aprender una habilidad hasta asumir desafíos de diseño. Para mí, es una oportunidad de aprender algo nuevo.

“Pienso en los sentidos como la tecnología humana”
Texto: Serena Dos Aguas
Fotografía: Gensler, Jason O’Rear








