Los aventureros del universo Star Trek se materializan en el interior de su nave gracias a teletransportadores de ciencia ficción que conviven con piezas de diseño del siglo XX. Los clásicos tienen muchos siglos por delante.

“Explorar mundos extraños, buscar nuevas formas de vida y civilizaciones; ir audazmente a donde ningún hombre ha ido antes” … La conocida misión de la nave espacial Enterprise forma parte del imaginario evangélico de los innumerables seguidores de la saga Star Trek.
Los trekkies
Se autodenominan “trekkies” para diferenciarse de los simples aficionados a la sci-fi y resaltar con orgullo el sustrato filosófico de su universo televisivo que supone explorar la galaxia en misión de paz y con el protocolo de no alterar ninguna civilización. En todo caso, echar una mano a las especies más desfavorecidas, si es menester, o defender a la Federación de algún alien desaprensivo.

La Enterprise
La nave es la verdadera protagonista de las series (diez franquicias y varias películas de cine, videojuegos y animación, un auténtico cosmos) y, por tanto, su diseño, desde aquel lejano 1966 que en Gene Roddenberry creó la original, es clave para entender el éxito de este fenómeno.
En el puente de mando de la Enterprise —o la Voyager o la Discovery—, es donde transcurre el meollo de las aventuras estelares. Junto al camarote del capitán y la cafetería, se trata de los tres sets de referencia en todas las entregas. También hay interiores Klingon, más cargados que un carro jerezano, pero los dejamos para los más devotos.

La sci-fi y el diseño de vanguardia definen una visión del mundo
El director de arte de la serie original, Walter M. Jefferies, trabajó en aquel momento con un presupuesto muy reducido que le obligaba a afilar la imaginación. Por ello, utilizó espacios que se inspiraban en el puente de un navío, equipados con elementos del diseño mid century americano y del incipiente diseño escandinavo. De esta forma, aportaba un plus de modernidad a sus sets y sentaba la referencia de lo que sería el aspecto visual de las sucesivas franquicias: tecnología depurada con teletransportadores de materia y motores de curvatura junto a muebles, sofás y lámparas de diseño contemporáneo. El futuro, sí, pero con un toque de confort.

Descubrir muebles
Resulta un pasatiempo cautivador, descubrir elementos reconocibles en los innumerables episodios y comprobar lo bien que resuenan en las aventuras de un futuro que nos encanta imaginar.
De entre las muchas opciones que ofrece el universo Star Trek, hemos escogido imágenes de la última franquicia, Strange New Worlds, donde apreciamos piezas tan entrañables como las Sillas Tulip de Knoll, las butacas Graph de Wilkhahn y la lamparita AJ de Louis Poulsen. El diseño del set es de Justin Craig.
TEXTO MARCEL BENEDITO
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA PARAMOUNT








