En el centro histórico de la ciudad mexicana de Morelia, Francisco Méndez remodela un convento del siglo XVII para adaptarlo a las necesidades laborales del Corporativo Go. La materialidad terrosa de los espacios, la madera, las plantas y la artesanía secular recuperan las esencias del edificio colonial y permiten trabajar con notable confort.

Morelia es la capital del estado mexicano de Michoacán, situado en el centro del país. Las callejuelas del núcleo de la ciudad colonial están repletas de edificios de los siglos XVII y XVIII, de diversos estilos y en buen estado de conservación, que se construyeron con la piedra rosa característica de la región. Se han conservado tan bien estas estructuras que la ciudad fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.

Los edificios religiosos del siglo XVII se adaptan a otras funciones
Muchas de estas propiedades han perdido su uso religioso original para adaptarse a otras funciones. En esta dinámica, el estudio FMA convierte un convento del siglo XVII en una nueva oficina de mil metros cuadrados para el Corporativo Go.
El primer reto del proyecto consiste en respetar la mayoría de los elementos originales del edificio y, a la vez, intentar recuperar la máxima cantidad de espacio posible. Se tienen que considerar las intervenciones que ha sufrido el convento a lo largo del tiempo, ya que algunas alteraciones fueron acertadas, mientras que otras le perjudicaban.

Respetando la historia, se optimiza el espacio disponible
El segundo reto es replantear la forma en que se desempeñan las actividades laborales dentro de la compañía. Se cambia la estructura e ideología tradicional de la oficina y se eliminan los puestos fijos para sustituirlos por espacios flexibles de trabajo.
En la planta baja, únicamente se interviene el claustro o patio central, para dar lugar al comedor del corporativo. Se genera un jardín que se abre al interior del edificio e integra cinco jardineras con naranjos, las cuales sirven para contener la vegetación y como mobiliario urbano.

Las áreas de trabajo son de convivencia con un enfoque disruptivo
En la planta alta, las áreas de trabajo se consideran como zonas de convivencia con un enfoque disruptivo. El programa arquitectónico es sencillo, aunque destaca por su diversidad y multifuncionalidad. De esta manera, se generan espacios que cambian la perspectiva habitual del trabajo. El auditorio con gradas funciona como sala de juntas; la biblioteca también sirve como recepción y sala de espera. Se diseña un espacio de ocio con una barra de café, sala de televisión y mesa de pimpón para fomentar la interacción de los usuarios en las pausas de descanso. Uno de los elementos más destacable es un cuarto de meditación para estimular la mente y alejarse de la rutina, teniendo en cuenta la importancia de la salud mental y física de las personas.

Tonalidades sobrias, cálidas y terrosas
Se instala un sistema de iluminación inteligente que reacciona conforme al ciclo circadiano, para optimizar la experiencia de los usuarios y reducir el consumo energético. También se colocan ventanas con doble cristal de aislamiento acústico y térmico, ya que el edificio está ubicado en una avenida con mucho tránsito.
Continuando con este enfoque, el diseño de interiores se define a partir de una paleta de tonalidades sobria, cálida y terrosa, con la intención de propiciar una atmósfera acogedora que favorezca la creatividad y confort de las personas. La vegetación interior se selecciona para regular la temperatura y purificar el aire.

La madera es protagonista
Los acabados naturales, propios de la región de Michoacán, mantienen calidez y armonía en el proyecto, además de apoyar al comercio local. Los muros se recubren con empastados en color arena, creando un lienzo neutro intervenido con acentos sutiles como la vegetación, el mobiliario y la ambientación.
La madera es el material protagonista de los interiores. Se escoge madera de encina con acabado natural para las carpinterías, y duela de encino blanco en los pisos. También se disponen elementos de barro fabricados por artesanos michoacanos, como lámparas, jardineras y objetos decorativos.

“Equilibrar eficiencia, sostenibilidad y bienestar en un entorno laboral”
Francisco Méndez, director de FMA
¿Qué significa trabajar sobre patrimonio cultural?
No vemos los retos arquitectónicos como obstáculos, sino como oportunidades para innovar dentro de un contexto histórico. Trabajamos con edificaciones de alto valor patrimonial, lo que implica alinearnos a las normativas del Instituto Nacional de Antropología e Historia y respetar la integridad del entorno construido. Estas intervenciones exigen un enfoque donde la adaptación a lo preexistente es primordial, ya que las modificaciones estructurales suelen estar restringidas. Aquí convergen nuestra creatividad, sensibilidad espacial y experiencia, permitiéndonos diseñar soluciones que dialogan con la historia sin comprometer la funcionalidad ni la identidad del proyecto.
¿Cómo influye el contexto de Morelia en este proyecto?
El proyecto del Corporativo se encuentra en un contexto urbano de alto valor histórico, en el centro de la ciudad y dentro de una zona de gran afluencia turística. Abordamos el diseño con la premisa de generar un entorno de trabajo eficiente y confortable, sin que el dinamismo exterior fecte a la jornada laboral. Para ello, implementamos estrategias arquitectónicas que equilibran funcionalidad y contexto, como ventanas de doble acristalamiento, que no solo actúan como barrera acústica frente al bullicio urbano, sino que también optimizan el confort térmico, considerando que parte del espacio se orienta hacia el sur. Esta solución nos permitía integrar el proyecto en su entorno sin comprometer la calidad del espacio interior.
¿Qué relevancia adquiere la sostenibilidad?
La arquitectura contemporánea debe trascender la sostenibilidad y evolucionar hacia un enfoque regenerativo. Esto no solo implica estrategias ecológicas, sino también el diseño de espacios que fomenten el bienestar emocional de sus usuarios.
En el desarrollo de este corporativo, comprendimos que las extensas jornadas laborales pueden resultar agotadoras, por lo que incorporamos soluciones enfocadas hacia la salud mental. Diseñamos un espacio denominado El Nido, como un área de desconexión donde los colaboradores pueden realizar sesiones cortas de meditación, permitiendo reducir la sobrecarga cognitiva y reenfocar la energía en lo esencial.
Desde una perspectiva ambiental, implementamos un sistema de iluminación adaptado al ciclo circadiano, optimizando el rendimiento laboral y reduciendo el consumo energético. Asimismo, en la gestión del agua, sustituimos los muebles de baño por dispositivos de bajo consumo y mingitorios secos, asegurando una reducción significativa en el desperdicio de recursos. Este proyecto ejemplifica cómo la arquitectura puede equilibrar eficiencia, sostenibilidad y bienestar humano en un entorno laboral.
¿Cuáles son las claves de la oficina actual?
La arquitectura debe trascender la concepción tradicional del espacio de trabajo y convertirse en una herramienta que fomente el bienestar, la inspiración y la conexión emocional. Un diseño bien pensado no solo optimiza la funcionalidad, sino que transforma la experiencia del usuario, generando entornos donde los colaboradores deseen estar.
En este sentido, apostamos por una arquitectura que replique la calidez del hogar y elimine la monotonía de los espacios corporativos convencionales. La clave radica en la diversidad espacial: integrar áreas de distintos usos permite experimentar sensaciones particulares en cada zona, evitando la rigidez y promoviendo una mayor flexibilidad. Elegir dónde y cómo trabajar, vuelve la jornada laboral más dinámica, enriquece la experiencia diaria y evita la rutina repetitiva de un entorno estático y predecible.

FICHA TÉCNICA:
- Corporativo GO.
- Morelia, Michoacán, México.
- Proyecto: FMA.
- Dirección del proyecto: Francisco Méndez.
- Texto: Marco Brioni.
- Fotografía: César Belio.








