Es importante acercarnos sin miedo a la gran diversidad de cuerpos que existen y diseñar pensando en la integración de todos ellos. Hay personas que, por una condición postural específica, no pueden disfrutar de experiencias o servicios en un espacio de trabajo como lo hace la mayoría. Este proyecto de silla adaptativa está realizado pensando en estas personas.
No todas las personas son capaces de trabajar en la postura que consideramos corriente o convencional en una oficina (mesa-silla). Este “requerimiento postural” aísla a muchos trabajadores incapaces de permanecer en esa posición y les obliga a trabajar siempre solos en su propio domicilio. Cómo sabemos, porque lo experimentamos en el período de confinamiento, la interacción con los otros y el sentido de pertenencia son importantes para el trabajo. El diseño nunca debería olvidar, excluir ni aislar a nadie.
La disautonomía
Así que me he centrado en el diseño de un asiento para estas personas que he mencionado. Para abarcar una comunidad que esté afectada por este condicionamiento postural, he escogido un grupo: las personas con disautonomía (la mayoría de las afectadas son mujeres). La disautonomía es un conjunto de trastornos que afecta al sistema nervioso autónomo. El 73,9 % de las encuestadas no puede trabajar en espacios de trabajo compartido u oficinas por una cuestión posicional, porque necesitan estar más inclinadas, menos incorporadas, apoyar la cabeza, ir cambiando de postura, etc.
El diseño lo he realizado dentro de una comunidad de aprendizaje de neuroarquitectura y psicología ambiental creada por la arquitecta y neuropsicóloga Ana Mombiedro. El proceso se ha realizado a través de la investigación de publicaciones científicas, la consulta al usuario mediante entrevistas y una encuesta donde he recogido, entre otros datos, las posturas que ellas consideraban agradables y las que no lo eran, y qué emociones y síntomas sentían en estas.
Posturas agradables o negativas
En la ilustración aparece la ficha resumida donde se representan las posturas que las mujeres identificaban como agradables: estar un poco estirada hacia atrás, apoyar toda la espalda y la cabeza, levantar las piernas, permanecer tumbada, cruzar o mover las piernas y cambiar de postura a menudo. También se refleja qué emociones positivas experimentaban en estas. Para las posturas negativas o, como muchas de las consultadas decían, “imposibles” y “tortuosas” encontramos dos que se repiten constantemente: la posición silla-mesa convencional y la que implica permanecer de pie, parada. Se pueden ver también las emociones que registran en dichas posturas.
En estas posturas negativas se activa rápidamente el sistema nervioso simpático que pone a todo el cuerpo en estado de alerta, provocando también una gran cantidad de sintomatología física: taquicardias, niebla mental, síncope, ahogo, náuseas, temblores, miedo, ansiedad, dolor y cansancio, entre otras manifestaciones. Una de estas mujeres lo expresa de forma muy gráfica. “Sentada en la mesa, no puedo trabajar, tengo pensamientos de supervivencia, de ansiedad, miedo, dolor, peligro… Además, tengo que disimular y esconder lo que estoy viviendo”.
Mobiliario accesible de diseño
En esta investigación se ha trabajado especialmente esta afectación postural, pero lo cierto es que la accesibilidad nos beneficia siempre a todos, tanto a los que sufren otro tipo de patologías y síndromes como a un cuerpo saludable. Facilitar diferentes tipos de posturas para el trabajo es muy beneficioso para todas las personas, además de ayudar a crear un entorno inclusivo.
Trabajar sin dolor es un derecho. Cuando buscamos el bienestar tiene que ser siempre a nivel físico, emocional, mental, social, cognitivo y ambiental… ¡Siempre es un conjunto! Ahí está el reto. Además, el mobiliario accesible no tiene por qué ser feo o con aspecto hospitalario o diferencial. Al contrario, puede estar diseñado con la misma estética del espacio.
En este proyecto se ven dos asientos juntos para reivindicar que la soledad nunca tiene que ser impuesta. Lamentablemente, hay gente que sigue “confinada” por falta de accesibilidad. Por supuesto, se podría realizar este asiento en formato individual.
María Lledó Cisneros Catalán es diseñadora de interiores, creadora de PalomaStudio y docente.








