Cristina Domínguez transforma una vivienda, sita en un edificio catalogado de Logroño, en las oficinas de una asesoría laboral y fiscal. Los colores piedra y blanco, la recuperación de las molduras y los suelos y la perfilería negra restituyen al espacio el carácter modernista.
El inmueble, que fue proyectado en 1949 por el afamado arquitecto riojano Agapito Andrés del Valle López, refleja con su estética pura y funcional, así como su gusto por la racionalidad arquitectónica. El despacho de asesores ocupa un total de 142 m2. La interiorista decide restaurar las cornisas de escayola, añadiendo algunas nuevas donde es necesario, para recuperar el estilo modernista, tan escaso en la comunidad de La Rioja.
A base de tonos piedra y molduras blancas, se construye un entorno de trabajo sosegado, amable y elegante. La recepción, zona de trabajo, espera y zona para becarios se sitúan en la entrada, mientras que se destina la parte posterior, más luminosa y tranquila a los despachos de dirección y reuniones. Como un guiño al estilo modernista del edificio, se coloca un suelo alfombrado con formato espiga y cambio de tono en el despacho principal.
Las puertas correderas con perfilería negra, diseñadas por Cristina Domínguez, son una interpretación en líneas rectas de las vidrieras modernistas con sus curvas características.
Los tonos piedra y blanco imprimen carácter al despacho
El mostrador de recepción y el mobiliario de archivo se han realizado a medida con diseños del estudio de Cristina Domínguez. El mobiliario de las zonas de trabajo es de Actiu. La lámpara sobre recepción es de Luceplan, proporcionada por Osaba. Suelos Berry Alboc de Layle y molduras de Orac Decor.
Ficha técnica:
- Asesoría laboral
- Logroño
- Proyecto: Cristina Domínguez.
- Mobiliario: Actiu, Orac Decor.
- Iluminación: Osaba, Luceplan.
- Texto: Van Vilallonga
- Fotografía: Clara Larrea.








