Swiftair pide a Belén Ferrandiz que transforme parte de un hangar que posee en el aeropuerto de Madrid en unas oficinas modernas, representativas, abiertas y flexibles. La interiorista cumple el objetivo respetando el aire industrial y proponiendo espacios cómodos que cumplen los requisitos técnicos.
Swiftair es una aerolínea española con base en Madrid. Este proyecto integral, realizado por el estudio de Belén Ferrandiz, interviene 2500 m² dedicados a oficinas en un hangar del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid.

Pese a la gran escala, las oficinas resultan acogedoras
La conceptualización del proyecto consiste en crear un espacio de trabajo abierto, sostenible y que albergue las diferentes áreas para las actividades que se desarrollan a diario. Zonas de trabajo, salas de reuniones abiertas y cerradas, salas de formación, comedor y patios al aire libre para disfrutar de los tiempos de descanso. También es necesario solucionar las necesidades técnicas de los puestos de trabajo: conexiones, pantallas, iluminación…
Se pasa de una imagen industrial básica a una imagen moderna, sofisticada, cuidada y muy rompedora en el sector. Todo ello sin llegar a perder el aire fabril que identifica tanto a la aviación como a su localización dentro de un hangar.

El mueble de recepción es una pieza realizada a medida
Al tratarse de un hangar de aviación, el estudio decide potenciar la visión industrializada de los ambientes a base de instalaciones vistas y suelos de cemento. Para darle calidez, se utiliza madera de roble, tanto en el mobiliario como en los panelados de las paredes. Destacan los paneles acústicos utilizados como elementos decorativos en los techos de recepción y zonas de trabajo, junto a elementos suspendidos en forma de nubes que hacen un guiño a la actividad de la empresa. Pese a la gran escala del espacio, las oficinas resultan acogedoras, modernas, novedosas y elegantes.
El mueble de recepción es una pieza realizada a medida en madera de roble natural, con encimera y frente retroiluminado de porcelánico blanco. Detrás de este mueble, se instala un elemento a medida con doble función. Por un lado, es una jardinera, que alberga vegetación natural y, por el otro, es un banco, una pequeña zona de asientos para visitantes o de descanso para los trabajadores.

La gran sala de reuniones es un elemento independiente
Detrás de este espacio existen unas pequeñas zonas de reuniones o trabajo concentrado a modo de nichos suministrados por el equipo de acústica de Aretha.
La sala de reuniones principal se crea como un elemento independiente, a modo de invernadero, que es protagonista visual de la recepción. En esta sala, los suelos son de madera de roble natural, en lama ancha.
Se diseñan unas paredes semitransparentes en cerrajería de hierro, con varillas finas en cuadrícula, que dividen los espacios sin separarlos visualmente ni limitar su profundidad.
El mobiliario de las áreas operativas se detalla unificando la estética para dar continuidad a toda la oficina. El denominador común son las estructuras en negro y las tapas de madera de roble o acacia.

En el comedor
En el comedor, destacan las vidrieras hechas a medidas, diseñadas por el Estudio BF en cerrajería de hierro, con una combinación de cristal de diferentes texturas. Estas vidrieras dividen comedor y zona de trabajo, pero permiten que la luz natural que entra por el techo del comedor inunde la oficina.
La pared divisoria con la cocina se recubre con chapa de hierro lacada, incluidas las puertas correderas de acceso. El comedor y las salas de formación tienen una cubierta retráctil de aluminio que potencia la luz natural y permite abrir los espacios, de manera que, en las temporadas de primera y verano, se pueden dejar esas zonas al aire libre.

Zonas operativas
La iluminación se resuelve mediante carriles suspendidos en color negro, con focos para iluminación general. Sobre las mesas de trabajo, se disponen lámparas lineales en color negro y en la sala de reuniones principal, lámparas de techo.
En las zonas operativas se han colocado suelos de vinilo acabado cemento, en los despachos moqueta continua y en la cocina y el comedor cerámica de colores blanco y gris. Los techos se dejan vistos, con los forjados e instalaciones en color gris antracita. Las salas de reuniones se cubren con un falso techo de Pladur. En cuanto a revestimientos, se utilizan paneles de roble, pintura gris y papeles texturados de aspecto textil.

Material y equipamiento
En la sala de reuniones principal, Belén Ferrandiz diseña una gran mesa formato XXL con encimera de Dekton y base de hierro lacada. Las mesas del área de recepción son la Icon de Pedrali. En la sala de reuniones y las zonas operativas las sillas son de ICF. En los despachos, algunas paredes se revisten con paneles acústicos de Fantoni, acabado madera natural. Al igual que las mamparas divisorias de cristal, con perfilería negra, todo ha sido suministrado por Aretha.
Este proyecto utiliza varias soluciones acústicas de Echojazz y Fantoni. En los despachos se disponen sillas de Crassevig y de ICF, mesas personalizables de Telebi y cajoneras de Dieffebi, todo suministrado por Aretha. La zona de gradas se realiza a medida revestida en tarima de roble natural de Tarimas de Autor.
El mobiliario de exteriores es de Kave Home. El paisajismo es un trabajo del estudio Paisaje Sostenido. Las jardineras en esquina han sido diseñas y fabricadas a medida. Los muebles de cocina son de Davinia Cocinas en poli laminado color blanco con encimeras Silestone blanco.

FICHA TÉCNICA
Oficinas Swiftair
Aeropuerto Adolfo Suárez, Madrid
Proyecto: Belén Ferrandiz
Mobiliario y equipamiento: Aretha.
Superficies técnicas: Dekton.
Paneles acústicos: Eco Jazz.
Texto: Marco Brioni.
Fotografía: Carolina F. Varela










