Swiftair pide a Belén Ferrándiz que transforme parte de un hangar que posee en el aeropuerto de Madrid en unas oficinas modernas, representativas, abiertas y flexibles. La arquitecta de interiores cumple el objetivo, respetando el aire industrial del local y proponiendo espacios de trabajo cómodos que cumplen los requisitos técnicos.

Belén Ferrándiz y Aretha, Switfair

¿Cómo influyó en el proyecto la ubicación en un espacio tan singular como es un hangar?

Un hangar es un espacio industrial. Nos propusimos mantener esa estética, construir un espacio sobrio, pero elegante y confortable. En cuanto a la ejecución, fue un proceso bastante complicado. Al estar ubicado en zona aire, el hangar tiene unos requisitos de seguridad que han hecho bastante complejo y tedioso gestionar el proyecto.

Belén Ferrándiz y Aretha, Switfair

¿Responde el proyecto Swiftair a las nuevas necesidades de los espacios de trabajo?

Personalmente, creo que sí. Las empresas quieren que sus trabajadores estén a gusto en sus espacios de trabajo, que se sientan cómodos, que tengan zonas de desahogo tanto en el interior como en el exterior. Además, hay una tendencia muy relevante a que las oficinas sean un elemento más de representación de la marca o empresa. Tener unas oficinas singulares “marca la diferencia” de cara a los clientes. Debería añadir las nuevas inquietudes sobre sostenibilidad, materiales y acústica, que han influido mucho en este proyecto.

Belén Ferrándiz y Aretha, Switfair

¿Cómo se consigue contrarrestar la frialdad de un espacio abierto tan grande?

Ese fue uno de los retos. Vestir un espacio inmenso y darle calidez sin perder los valores de la estética industrial. Lo que hicimos fue tratar cada uno de los paramentos individualmente. El suelo remite al original con un pavimento de vinilo acaba cemento. Las paredes se revisten de madera, con diferentes texturas: panel liso de madera, panel de madera con geometrías, tono sobre tono, elementos acústicos… Incluso empapelamos algunas de ellas. Queríamos generar diferentes texturas. En los techos, utilizamos paneles acústicos suspendidos en diferentes versiones: con ondas que simulan un cielo, con nubes, círculos… Además de la luz suspendida, aprovechamos las paredes para colocar apliques, luminarias indirectas, con un color cálido. Conseguimos crear una atmósfera envolvente, cálida y acogedora.

Entrevista: Marco Brioni.

Fotografías: Carolina F. Varela.

Belén Ferrandiz, Madrid