Bardo Arquitectura es un estudio joven de Madrid que dirige Emiliano Domingo, arquitecto por la UPM. El principal recurso de sus proyectos es la geometría con la que responden a los requerimientos desde una perspectiva innovadora, con soluciones frescas que atienden las preferencias del cliente.


El proyecto de oficinas Leissure Lines de Tetuán tiene un aire ligeramente onírico…

Eso es intencional y fortuito. El espacio de trabajo puede configurarse con los comportamientos deseados de los usuarios en mente. La neuroarquitectura indaga en esto en profundidad. Los espacios de oficinas genéricos no nos interesan. Buscamos un ambiente singular, como un oasis en medio de la cotidianidad donde refrescarse y verse reflejado. La buena arquitectura tiene un aire de misterio y queremos que el cliente, al entrar a la oficina, respire ese espíritu. No diseñamos algo onírico como una meta, pero si el espacio produce esa impresión, hemos logrado conectar con el cliente.

Bardo Arquitectura

Bardo Arquitectura ¿Por qué habéis utilizado el recurso de la pérgola?

Nos enfrentamos a un local no muy grande con unos techos de más de 4 m. Queríamos crear un espacio fluido que invite a la concentración. En interiorismo, hay que trabajar más el cielo que el suelo y, volviendo a la neuroarquitectura, generar una segunda piel inferior al techo con formas sinuosas nos pareció una solución perfecta para hacer el espacio más íntimo, humano, fluido y comunicativo. Además, mediante este gesto sencillo y económico, dotamos al proyecto de una personalidad estética única.

El espejo es un recurso poco habitual en oficinas ¿cuál es su cometido?

Los espejos son un recurso universal y uno de nuestros elementos favoritos. El tamaño y forma del local pedía cubrir paredes con reflejos que cambian y duplican las geometrías. Además, el semisótano se amplifica al reflejar la ventana de la escalera y dar la impresión de luz natural. Los espejos permiten controlar la luz, la espacialidad y configurar espacios sensibles a la autopercepción. Las oficinas funcionalistas están pensadas para anular la identidad del trabajador, como en esas películas donde se ven rascacielos iguales, llenos de escritorios iguales, ocupados por individuos iguales, preocupados únicamente por la productividad. Para luchar contra esto, reivindicamos el espacio de trabajo como un lugar de autodescubrimiento. Que cada rincón de la oficina sea distinto, cambiante, que invite al juego y al aprendizaje.

¿Los espacios singulares ayudan a la creatividad según Bardo Arquitectura?

Por supuesto que sí. Somos los espacios que habitamos y la transformación del mundo empieza por la arquitectura. Los diseños singulares de oficinas buscan generar un impacto emocional, por lo que es importante tener en cuenta cómo perciben y reaccionan emocionalmente las personas. Pasar horas trabajando en un espacio enemigo no ayuda a nada, mientras que hacerlo en un espacio único que nos involucra a través del diseño es una experiencia agradable y creativa.